Morir con dignidad: reforma que no quieren aprobar

Hay temas que el poder prefiere dejar en pausa. No porque sean irrelevantes, sino porque incomodan. La eutanasia es uno de ellos. El año pasado se presentó en México una iniciativa impulsada por legisladores que buscan abrir la puerta a la eutanasia y al suicidio médicamente asistido. No es una ocurrencia aislada: plantea, en un primer momento, una reforma constitucional para reconocer el derecho a una muerte digna, y a partir de ahí, la eventual expedición de una ley reglamentaria que establezca los requisitos, procedimientos y controles para acceder a este tipo de decisiones. Un diseño que intenta responder a una pregunta difícil, pero inevitable: ¿puede una persona decidir cuándo y cómo morir? Hoy, esa propuesta está detenida y todo apunta al costo político. Hablar de muerte es incómodo: regularla, aún más. Pero sobre todo, la eutanasia no parece ser —al menos para el poder— un problema urgente de salud pública. Y en política, lo que no genera presión, rara vez genera acción. Sin embargo, el debate ya no e