Muerte materna tiene rostro de pobreza

Sarahí, de 25 años de edad, llegó a la clínica 16 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Torreón, Coahuila, de la mano de su esposo y de su madre. Su cuerpo sudoroso y sus expresiones de dolor eran la representación de cada contracción que estaba viviendo. En la misma sala estaban 18 mujeres más, todas a punto de parir. La joven esperó más de 18 horas en una silla de madera. Su vagina no dilataba lo suficiente para que su hijo naciera, así que los médicos decidieron inducirle el parto. En la sala de espera sus familiares pensaban que no habría mayor riesgo, la joven pareja había acudido a todas sus citas con el médico y durante el embarazo no se presentó ninguna complicación, pero cinco horas después, Sarahí estaba muerta. Su cuerpo se desangró al parir a un varón. En México, en promedio, mueren tres mujeres al día por causas relacionadas con el parto y posparto. De 2007 a 2017 se registraron 11 mil 650 muertes maternas; 30%, es decir, 3 mil 432, vivían en alguna de las zonas rurales del país, de