Therese Matunda acaba de cumplir 15 años y ya tiene muchas responsabilidades. Está en el séptimo mes de embarazo y hasta hace pocos días ni siquiera sonreía cuando pensaba en Grace, el nombre que eligió para su hija. El suyo es un embarazo no deseado, consecuencia del que puede considerarse el acto violento más execrable: la violación. En la República Democrática del Congo (RDC) hay miles de historias similares a la de Therese. La suya está marcada por otro acto de crueldad. Mientras volvía a casa desde la escuela, la secuestraron y violaron por turnos una decena de hombres armados. Estuvo prisionera durante más de un mes.
Mujeres víctimas de la cruel guerra
Therese Matunda acaba de cumplir 15 años y ya tiene muchas responsabilidades. Está en el séptimo mes de embarazo y hasta hace pocos días ni siquiera sonreía cuando pensaba en Grace, el nombre que eligió para su hija. El suyo es un embarazo no deseado, consecuencia del que puede considerarse el acto violento más execrable: la violación. En la República Democrática del Congo (RDC) hay miles de historias similares a la de Therese. La suya está marcada por otro acto de crueldad. Mientras volvía a casa desde la escuela, la secuestraron y violaron por turnos una decena de hombres armados. Estuvo prisionera durante más de un mes.