Mujeres y ciencia

Que el género es un producto cultural socialmente construido es un hecho del que somos conscientes desde hace mucho tiempo. Ya en 1949 la filósofa Simone de Beauvoir resumió este pensamiento al declarar en su libro El segundo sexo "no se nace mujer: se llega a serlo", una idea que Judith Butler retomó para desarrollar la propuesta de que el género es un acto performativo, es decir una "actuación" que llevan a cabo las personas para construir su identidad más allá de la identidad fisiológica y biológica con la que sí nacieron. Visto así, los roles de género son patrones de conducta socialmente transmitidos, inventados, impuestos e imitados que condicionan a las personas a representar determinado papel. Lo anterior resulta fundamental en tanto que nos permite entender de forma clara que no hay algo así como rasgos inherentes e inapelables a la constitución biológica de las personas, sean del sexo que sean. Una cuestión que no podemos dejar de señalar al hablar de género es que el problema de sesgo y desigualdad