El sentimiento es colectivo y unánime. El feminicidio de Mara Fernanda Castilla vuelve a llenar de indignación, tristeza y miedo a la sociedad mexicana, sentimientos que se desbordan después de la muerte de Fátima, la joven alumna de La Salle, de Lesvy la chica que mataron en la UNAM, de María del Carmen Cruz en la Ciudad de México. Y los comentarios que violentan y re-victimizan: "es que viajaban solas", "es que no pueden estar tan tarde", "es que ya beben mucho", "es que, qué hacía ahí". Es que Mara en la madrugada consiguió un taxi "seguro" para regresar con bien a su casa. La tragedia de Mara no es la tragedia únicamente de la familia Castilla (por cierto, muy valiente). Es una desgracia colectiva. Y es la expresión final de una violencia estructural contra las mujeres en el hogar, en el trabajo, en la oficina, en la política; lo menos que se esconde es la expresión: "ella no debería estar ahí", "ella no debe ser así". Hacer menos a una mujer, pasar sobre sus derechos es mucho más fácil, porque el odio a
Mujeres
El sentimiento es colectivo y unánime. El feminicidio de Mara Fernanda Castilla vuelve a llenar de indignación, tristeza y miedo a la sociedad mexicana, sentimientos que se desbordan después de la muerte de Fátima, la joven alumna de La Salle, de Lesvy la chica que mataron en la UNAM, de María del Carmen Cruz en la Ciudad de México. Y los comentarios que violentan y re-victimizan: "es que viajaban solas", "es que no pueden estar tan tarde", "es que ya beben mucho", "es que, qué hacía ahí". Es que Mara en la madrugada consiguió un taxi "seguro" para regresar con bien a su casa. La tragedia de Mara no es la tragedia únicamente de la familia Castilla (por cierto, muy valiente). Es una desgracia colectiva. Y es la expresión final de una violencia estructural contra las mujeres en el hogar, en el trabajo, en la oficina, en la política; lo menos que se esconde es la expresión: "ella no debería estar ahí", "ella no debe ser así". Hacer menos a una mujer, pasar sobre sus derechos es mucho más fácil, porque el odio a