Entre montones de listones, moños, banderas y adornos en verde, blanco y rojo, los comerciantes esperan sentados detrás de sus puestos a que llegue el comprador. La mercancía ocupa prácticamente cada espacio disponible: accesorios para el cabello, distintivos tricolores y toda clase de objetos preparados para vestir de México las celebraciones de septiembre. Los vendedores hablan con familiaridad de un oficio que conocen desde hace años. Atienden, acomodan una y otra vez sus productos y esperan. Pero esta temporada, dicen, el movimiento ha sido menor. Para las celebraciones patrias, el Gobierno de la Ciudad de México contempló 250 permisos para la venta de este tipo de artículos, tan solo en el Centro Histórico; estos, cada septiembre vuelven a transformar el paisaje de las calles capitalinas con los tradicionales carritos y puestos cargados de los colores nacionales. Detrás de muchos de ellos existe además una historia familiar. Buena parte de los comerciantes proviene de Santa Ana Jilotzingo, Estado de Méxi
Mundial enfría las ventas de artículos patrios
Entre montones de listones, moños, banderas y adornos en verde, blanco y rojo, los comerciantes esperan sentados detrás de sus puestos a que llegue el comprador. La mercancía ocupa prácticamente cada espacio disponible: accesorios para el cabello, distintivos tricolores y toda clase de objetos preparados para vestir de México las celebraciones de septiembre. Los vendedores hablan con familiaridad de un oficio que conocen desde hace años. Atienden, acomodan una y otra vez sus productos y esperan. Pero esta temporada, dicen, el movimiento ha sido menor. Para las celebraciones patrias, el Gobierno de la Ciudad de México contempló 250 permisos para la venta de este tipo de artículos, tan solo en el Centro Histórico; estos, cada septiembre vuelven a transformar el paisaje de las calles capitalinas con los tradicionales carritos y puestos cargados de los colores nacionales. Detrás de muchos de ellos existe además una historia familiar. Buena parte de los comerciantes proviene de Santa Ana Jilotzingo, Estado de Méxi