Niños refrendan identidad

Cantos y sones tradicionales ejecutados por niños de México y Guatemala lograron borrar la línea fronteriza que geográficamente los divide para develar los lazos ancestrales que prevalecen en la comunidad Maya–Chuj. Así se vivió durante una presentación del Ensamble Comunitario de Percusión Binacional Maya–Chuj y el Coro Comunitario Bilingüe Binacional Maya–Chuj, efectuada en el Teatro Junchavín de Comitán de Domínguez, en Chiapas. En la velada se escucharon sones originarios como "Sal negra" (alusiva al mineral "curativo" que se haya en las Minas de San Matero Ixtatán, en Guatemala), "Camino a San Cristóbal", "Son de María", "El inédito de Comitán", "El sapo", "La placita de la Cruz", "Ojalá que llueva café" y "Comitán de las flores", entre otros. La interpretación conmovió a los asistentes que, de manera sentida, aplaudieron cada intervención y enjugaron alguna que otra lágrima cada vez que el sonido del palo de lluvia, marimbas, ocarinas, batería, cajitas chinas, panderos y güiros se conjuntan con decenas