Cada primera semana de agosto, México se suma a la Semana Mundial de la Lactancia Materna con carteles que celebran el vínculo entre madre y bebé. Pero basta mirar a la mujer que amamanta en una banca del parque o a quien prepara un biberón en la sala de espera del pediatra para notar que ese vínculo casi nunca se vive en paz. A una se le exige que se cubra; a la otra, explicar por qué no le da pecho. La ley mexicana es clara al respecto: el artículo 9, fracción XXXIV de la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, reconoce el derecho de las mujeres a amamantar en espacios públicos, y la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México sanciona con arresto de 25 a 36 horas a quien condicione, insulte o intimide a una mujer que da pecho en la vía pública. Teóricamente, amamantar es un derecho protegido. En la práctica, sigue siendo motivo de miradas incómodas, comentarios de “eso se hace en casa” y, en algunos casos, de pedirle a la madre que se retire a un baño. Pero hay otra cara de una ley menos
Nunca es suficiente amamantar
Cada primera semana de agosto, México se suma a la Semana Mundial de la Lactancia Materna con carteles que celebran el vínculo entre madre y bebé. Pero basta mirar a la mujer que amamanta en una banca del parque o a quien prepara un biberón en la sala de espera del pediatra para notar que ese vínculo casi nunca se vive en paz. A una se le exige que se cubra; a la otra, explicar por qué no le da pecho. La ley mexicana es clara al respecto: el artículo 9, fracción XXXIV de la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, reconoce el derecho de las mujeres a amamantar en espacios públicos, y la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México sanciona con arresto de 25 a 36 horas a quien condicione, insulte o intimide a una mujer que da pecho en la vía pública. Teóricamente, amamantar es un derecho protegido. En la práctica, sigue siendo motivo de miradas incómodas, comentarios de “eso se hace en casa” y, en algunos casos, de pedirle a la madre que se retire a un baño. Pero hay otra cara de una ley menos