Nunca jamás

A tres años del dolor y el horror encontrados en el albergue de Mamá Rosa, hoy está a la vista un nuevo caso de maltrato, abuso y ultraje a más de un centenar de niños y niñas en albergues pertenecientes a una misma Asociación Civil en Guanajuato. El asunto se hizo visible a partir de que el DIF buscó proteger a una niña a la que una monja le había quemado las manitas en la estufa por haber robado una plastilina. El sacerdote responsable de los albergues promovió un amparo en representación de la niña buscando evitar que fuera separada del lugar. La titular del juzgado noveno de Distrito en Guanajuato pidió a las autoridades locales (Exp. 475/2016) una serie de acciones para conocer el contexto general en el que vivía la niña. De los informes se desprenden varias irregularidades, entre otras, que ninguno de los albergues tenía registro ante las instancias de asistencia social del Estado. Por orden de la jueza se recogieron testimonios de varios niños y niñas que presentaban huellas de maltrato. Los más pequeñ