Oportunidad y riesgo

Cuando los gobiernos mexicanos han generado creciente deuda pública y altos déficits fiscales, así como déficits en la cuenta corriente externa, en parte por un peso demasiado fuerte, choques externos pueden darles la oportunidad de hacer un ajuste temprano, a mitad del sexenio, cuando todavía están en control de toda la política pública. Este ajuste, a su vez, genera condiciones para rebotar con una alta tasa de crecimiento en el último año del sexenio. Así sucedió al gobierno del presidente Zedillo, cuando la crisis asiática le golpeó en 1998, le devaluó el peso y lo obligó a un ajuste fiscal y aumentar las tasas de interés. El ajuste significa un apretón a la demanda, de tal manera que, cuando pasa, lo más probable es que la economía rebote y lo haga con fuerza. Eso explica el alto crecimiento en el año 2000, de 5.3%, en gran parte por la subvaluación del peso. El choque que México recibió por la llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos tuvo el mismo poder de interrumpir el ciclo mexicano