Orfandad gubernamental. Con la niñez no

Cada año en la Cámara de Diputados se analizan las verdaderas intenciones del gobierno en turno y su mayoría legislativa, a través de la distribución del Presupuesto de Egresos de la Federación; por eso el clamor de las voces feministas puso el dedo en la llaga esta semana en San Lázaro: "sin recurso, es discurso". Y es que todo indica que, otra vez, las mujeres, la niñez y la adolescencia, son los sectores invisibles para el autodenominado nuevo régimen. Las primeras han registrado puntualmente cada uno de los retrocesos en recursos y políticas públicas para acceder a sus derechos. Por ello seguirán levantando la voz hasta ser escuchadas o, como ya ocurrió en el proceso electoral de 2021, cobrarán factura en las urnas. Para las Niñas, Niños y Adolescentes (NNyA) es más complejo. Viven en constante peligro y su lucha es por sobrevivir, literal, al matrimonio o al trabajo infantil, a los embarazos adolescentes, a la violencia, a la situación de calle, a la falta de educación, a la escasez de vacunas —y no solo