Entre las propuestas de política pública del presidente López Obrador, siempre ha parecido muy interesante la de restaurar la enseñanza del civismo en las escuelas públicas. Lo que a muchos no convence es el contenido curricular que se quiere impartir, por considerar que no debería buscar el resurgimiento del culto a caudillos de un nacionalismo xenófobo, ni la revictimización del pueblo mexicano frente al colonialismo, tampoco la moralidad mojigata de escuelita dominical evangélica, ni mucho menos la muy antidemocrática obediencia irrestricta hacia la autoridad (presidencial, magisterial y paternal) que impulsaba el curso de educación cívica en el pasado. En los últimos años se han publicado una cascada interminable de libros sobre el populismo y sus amenazas a la democracia liberal. Atribuyen la ola populista a los efectos económicos de la crisis financiera en 2008, a la desindustrialización y relocalización de fábricas en países del tercer mundo, al rechazo racista contra los migrantes y la globalización,
Otra vez la educación cívica
Entre las propuestas de política pública del presidente López Obrador, siempre ha parecido muy interesante la de restaurar la enseñanza del civismo en las escuelas públicas. Lo que a muchos no convence es el contenido curricular que se quiere impartir, por considerar que no debería buscar el resurgimiento del culto a caudillos de un nacionalismo xenófobo, ni la revictimización del pueblo mexicano frente al colonialismo, tampoco la moralidad mojigata de escuelita dominical evangélica, ni mucho menos la muy antidemocrática obediencia irrestricta hacia la autoridad (presidencial, magisterial y paternal) que impulsaba el curso de educación cívica en el pasado. En los últimos años se han publicado una cascada interminable de libros sobre el populismo y sus amenazas a la democracia liberal. Atribuyen la ola populista a los efectos económicos de la crisis financiera en 2008, a la desindustrialización y relocalización de fábricas en países del tercer mundo, al rechazo racista contra los migrantes y la globalización,