El papa Francisco describió su reciente viaje apostólico a México como una experiencia de transfiguración y alabó la fe franca y robusta de sus ciudadanos, un pueblo tan a menudo oprimido, despreciado, violado en su dignidad. El viaje apostólico que he realizado recientemente a México ha sido una experiencia de transfiguración. El Señor nos ha mostrado la luz de su gloria a través del cuerpo de su Iglesia, de su pueblo santo que vive en aquella tierra, afirmó durante el discurso pronunciado antes del rezo del Ángelus. Un cuerpo tan a menudo herido, un pueblo tan a menudo oprimido, despreciado, violado en su dignidad. De hecho, los diferentes encuentros vividos en México han estado llenos de luz: la luz de la fe que transforma los rostros e ilumina el camino, prosiguió. Confesó que el baricentro espiritual de su viaje tuvo lugar frente al Santuario de la Virgen de Guadalupe, donde permanecer en silencio frente a la imagen de la Madre era lo que ante todo se había propuesto. Fueron veinte minutos
Papa: viaje a México, experiencia inigualable
El papa Francisco describió su reciente viaje apostólico a México como una experiencia de transfiguración y alabó la fe franca y robusta de sus ciudadanos, un pueblo tan a menudo oprimido, despreciado, violado en su dignidad. El viaje apostólico que he realizado recientemente a México ha sido una experiencia de transfiguración. El Señor nos ha mostrado la luz de su gloria a través del cuerpo de su Iglesia, de su pueblo santo que vive en aquella tierra, afirmó durante el discurso pronunciado antes del rezo del Ángelus. Un cuerpo tan a menudo herido, un pueblo tan a menudo oprimido, despreciado, violado en su dignidad. De hecho, los diferentes encuentros vividos en México han estado llenos de luz: la luz de la fe que transforma los rostros e ilumina el camino, prosiguió. Confesó que el baricentro espiritual de su viaje tuvo lugar frente al Santuario de la Virgen de Guadalupe, donde permanecer en silencio frente a la imagen de la Madre era lo que ante todo se había propuesto. Fueron veinte minutos