Arnoldo Kraus ha traído a estas páginas una pregunta sugerente: ¿para qué sirven los periódicos? (EL UNIVERSAL, 27 de junio). La pregunta consta en un artículo que Kraus exhumó, publicado en un diario ecuatoriano en 1884. Las respuestas corren a cargo de aquel artículo y del propio Kraus: los periódicos también sirven, dice éste, para denunciar satrapías. En el conjunto de respuestas, unas son nostálgicas, sobre usos convencionales de los periódicos leídos; otras son belicosas. Aquéllas mencionan la aplicación del papel a menesteres domésticos. Las segundas rescatan la eficacia combativa de columnas atrevidas. A esas respuestas agrego una función adicional. La propongo a partir de la fecunda experiencia que actualmente nos obsequia un gran proveedor de noticias y opiniones. Ese proveedor es un hombre poderoso (ya saben quién). Los periódicos son un objetivo de su fuerza. Hacia ellos endereza nutridos desvaríos. Se halla en la línea de las dictaduras clásicas (la nuestra es apenas semiclásica, salpicada con go
¿Para qué sirven los periódicos?
Arnoldo Kraus ha traído a estas páginas una pregunta sugerente: ¿para qué sirven los periódicos? (EL UNIVERSAL, 27 de junio). La pregunta consta en un artículo que Kraus exhumó, publicado en un diario ecuatoriano en 1884. Las respuestas corren a cargo de aquel artículo y del propio Kraus: los periódicos también sirven, dice éste, para denunciar satrapías. En el conjunto de respuestas, unas son nostálgicas, sobre usos convencionales de los periódicos leídos; otras son belicosas. Aquéllas mencionan la aplicación del papel a menesteres domésticos. Las segundas rescatan la eficacia combativa de columnas atrevidas. A esas respuestas agrego una función adicional. La propongo a partir de la fecunda experiencia que actualmente nos obsequia un gran proveedor de noticias y opiniones. Ese proveedor es un hombre poderoso (ya saben quién). Los periódicos son un objetivo de su fuerza. Hacia ellos endereza nutridos desvaríos. Se halla en la línea de las dictaduras clásicas (la nuestra es apenas semiclásica, salpicada con go