Pescadores dejan las redes para sacar sal

Meyah Ta Ab significa "trabajadores de la sal", nombre que ajusta perfecto con la actividad que realizan Raúl May y más de 30 hombres que antes se dedicaban a la pesca o albañilería, pero hace un año decidieron rescatar 123 charcas de agua rosada en la comunidad de Xtampú, en Yucatán, para extraer sal y venderla. Su sueño es generar empleos y recuperar una tradición ancestral. El proceso para conseguir la sal tarda ocho meses, tiempo que los integrantes de esta cooperativa salinera deben esperar para recibir un pago. Para ayudarse económicamente venden bolsas de plástico que contienen un kilo de sal. Cada una la venden a 10 pesos, precio que contrasta con los 115 pesos que cuesta un frasco con 200 gramos de sal rosa, que se comercializa mayormente en supermercados. Los kilos de sal se venden a los turistas que llegan y preguntan por qué el agua es rosa. La respuesta es fácil: en esas charcas hay artemias, que son una especie de planta que consumen los flamencos. Cuando los hombres sacan la sal deben esperar a