Pese a covid, Juchitán se niega a dejar de celebrar

En condiciones normales, esta ciudad siempre se viste de fiesta. Luce sus mejores vestimentas y no se cansa de presumir sus joyas de oro, producto del esfuerzo y de la herencia de las abuelas a las madres zapotecas. Todos los días sus habitantes degustan platillos exóticos, como parte de su identidad cultural, mismos de los que les surte la naturaleza; ahora, en tiempos de pandemia, los juchitecos se niegan al confinamiento. La necesidad del festejo y de la celebración comunitaria se impone y levanta altiva esa pasión por la alegría y la vida, aunque exista el riesgo de que un virus letal se las arrebate. "No hemos podido domar esa pasión por las fiestas, esa alegría que por naturaleza está presente en la sangre de los zapotecas del Istmo. Somos festivos y le cantamos hasta a la muerte en la celebración del Domingo de Ramos. "Quizá por desconocimiento de las graves consecuencias de la pandemia y por ese espíritu indómito muchas personas no aplican los protocolos sanitarios", explicó Vidal Ramírez Pineda, exdi