Playa del Carmen se convirtió en el máximo ganador de la Primera Copa Peninsular de Juego de Pelota Maya Pok ta pok y con ello el derecho a representar a México en la primera justa mundial de la especialidad, a celebrarse en septiembre próximo. El canto del caracol anunció el principio y fin de la justa celebrada en la unidad deportiva Kukulcán, entre los equipos de Chapab y Opichén, Yucatán, así como Tihosuco y Playa del Carmen, Quintana Roo, siendo éste último el vencedor, luego de más de 500 años sin un encuentro de este tipo entre pueblos hermanos. Los tambores elaborados de madera y piel de venado resaltaban la lucha de cada uno de los equipos, guerreros jaguar que soportaban en cintura y glúteos el golpe seco de la sólida pelota con la que se juega el Pok ta pok. Los tunkules y las ocarinas, así como el sonido del silbato que simulaba el rugir del rey de la selva maya, el jaguar, prolongaban la lucha de los gladiadores mayas, quienes conocen la sacralidad de la pelota, sobre la cual no deben de sentarse
Playa del Carmen gana Copa de Juego de Pelota Maya
Playa del Carmen se convirtió en el máximo ganador de la Primera Copa Peninsular de Juego de Pelota Maya Pok ta pok y con ello el derecho a representar a México en la primera justa mundial de la especialidad, a celebrarse en septiembre próximo. El canto del caracol anunció el principio y fin de la justa celebrada en la unidad deportiva Kukulcán, entre los equipos de Chapab y Opichén, Yucatán, así como Tihosuco y Playa del Carmen, Quintana Roo, siendo éste último el vencedor, luego de más de 500 años sin un encuentro de este tipo entre pueblos hermanos. Los tambores elaborados de madera y piel de venado resaltaban la lucha de cada uno de los equipos, guerreros jaguar que soportaban en cintura y glúteos el golpe seco de la sólida pelota con la que se juega el Pok ta pok. Los tunkules y las ocarinas, así como el sonido del silbato que simulaba el rugir del rey de la selva maya, el jaguar, prolongaban la lucha de los gladiadores mayas, quienes conocen la sacralidad de la pelota, sobre la cual no deben de sentarse