Pobladores bajo el yugo del miedo

A las 9:00 de la noche las calles comienzan a quedarse vacías, las tiendas bajan sus cortinas, las familias se refugian en sus hogares; han recortado los horarios de sus actividades; esto y un toque de queda es lo mismo. Dicen que hay mucho miedo por tantos eventos criminales. En esta tierra, los vecinos comparten preocupaciones entre sí, la violencia les duele, hablan de sicarios, balaceras, levantones, muertos, de la ola de terror; se les escucha quejarse de la inseguridad en las aceras de sus casas, en los comercios y en sus trayectos. "Aquí no puede andar uno en la calle en la noche, está ´re feo´: balaceras, gente muerta", comenta Jairo, empleado de un restaurante de pollos. "Si acaso por algo andas después de las 9:00 de la noche, te paran los marinos y te revisan", agrega su compañero. Salamanca, sede de la Refinería Ing. Antonio M. Amor, de Pemex, ubicada en el corazón del "Triángulo del Huachicol", es asediada por la delincuencia. "La violencia nos ha cambiado la vida; hay muertos, robos, asaltos", d