Poder, sangre y barbarie, eso son los maras

La temible presencia de las maras salvatruchas MS-13 y 18 o Barrio 18 (M-18), que en sus entrañas hierven sangre, odio y violencia, tiñe de rojo a diario las calles del norte de Centroamérica. "Las maras son un instrumento y un entorno de terror", advirtió la comunicadora social guatemalteca, Iduvina Hernández, directora ejecutiva de la (no estatal) Asociación para el Estudio y Promoción de la Seguridad en Democracia, de Guatemala. En el conflicto bélico de Guatemala, de 1960 a 1996, entre las guerrillas izquierdistas y el aparato castrense, político y económico derechista, "el terror funcionó como herramienta contrainsurgente utilizado siempre por las estructuras militares para generar control social", explicó Hernández. "El impacto" de las maras en el triángulo es distinto "por las marcadas y muy profundas desigualdades sociales imperantes" y por la "existencia de minorías privilegiadas y mayorías menospreciadas", adujo el abogado y politólogo salvadoreño, Benjamín Cuéllar, dirigente de Víctimas Demandantes