Polarizados

Pocas veces han estado tan polarizados los proyectos de país en una campaña presidencial en Estados Unidos, como ahora. Hillary Clinton y Donald Trump representan y quieren dos países que no se tocan. Se les puede caracterizar como un país abierto, plural y diverso, versus un país cerrado, homogéneo y a la defensiva. Se habla de la esperanza contra el miedo, una visión que defiende derechos y libertades contra un paradigma de división y odio. Se trata de dos modelos de presidencia, una mujer que ha hecho su vida pública en defensa de mejores condiciones para la salud y la educación y un empresario que juega a la política y actualiza las fibras más oscuras de ese país, como el racismo, la xenofobia y la misoginia. La polarización se expresó en las dos convenciones nacionales, en Cleveland los republicanos y en Filadelfia los demócratas. Resulta increíble escuchar el tono de las voces de una derecha estadounidense rupestre, cargada de prejuicios, enojada por el color de la piel del presidente Obama (racistas),