Todos, de tiempo en tiempo, acusamos el peso de una mala semana que termina. Las últimas tres marcan para Donald Trump unas verdaderas septimanas horribilis. Trump básicamente ha minado su campaña, su marca y su partido. Escogió peleas que no podía ganar y a pesar de su disculpa de hace días, no muestra señal alguna de aprender o, más importante, de pivotear. Podrían ser sólo tres semanas más en la historia de una campaña bizarra –y lamentable— de un candidato demagogo y xenófobo. Sin embargo, la aguja se ha movido de manera perceptible en la contienda presidencial estadounidense, quizá incluso hacia un punto de inflexión. Y más allá de las encuestas a nivel nacional que muestran una ventaja para Clinton de 9 hasta 15 puntos o del perfil sociodemográfico del electorado con un creciente número de moderados, independientes e indecisos —que constituyen los verdaderos votos en juego— decantándose hacia el partido Demócrata, es en el colegio electoral donde se atisban ya las señales de humo de un triunfo de Clinto
Por qué Clinton
Todos, de tiempo en tiempo, acusamos el peso de una mala semana que termina. Las últimas tres marcan para Donald Trump unas verdaderas septimanas horribilis. Trump básicamente ha minado su campaña, su marca y su partido. Escogió peleas que no podía ganar y a pesar de su disculpa de hace días, no muestra señal alguna de aprender o, más importante, de pivotear. Podrían ser sólo tres semanas más en la historia de una campaña bizarra –y lamentable— de un candidato demagogo y xenófobo. Sin embargo, la aguja se ha movido de manera perceptible en la contienda presidencial estadounidense, quizá incluso hacia un punto de inflexión. Y más allá de las encuestas a nivel nacional que muestran una ventaja para Clinton de 9 hasta 15 puntos o del perfil sociodemográfico del electorado con un creciente número de moderados, independientes e indecisos —que constituyen los verdaderos votos en juego— decantándose hacia el partido Demócrata, es en el colegio electoral donde se atisban ya las señales de humo de un triunfo de Clinto