Problema de la seguridad no se agota solamente encarcelando

El papa Francisco visitó en la fronteriza Ciudad Juárez en el estado de Chihuahua, al norte del país, una cárcel que tiene en total tres mil reos hombres y 200 mujeres. En el discurso que les dedicó señaló que las cárceles "son un síntoma de una cultura que ha dejado de apostar por la vida; de una sociedad que ha ido abandonando a sus hijos" y animó a los reclusos a continuar hacia adelante mirando a Cristo en la cruz. En el encuentro participaron 700 reclusos, 250 familiares de internos y 50 miembros de la pastoral penitenciaria y 50 personas de la fiscalía responsable de las penitenciarías de Chihuahua. Francisco saludó a 20 mujeres y 30 hombres distinguidos por su buena conducta. Ellos le regalaron una férula labrada a mano, un báculo de 1,95 metros y una vasija artesanal típica de una región. Francisco les ofreció también un discurso plagado de cariño y ánimo dada la vida que tienen. "No quería irme sin venir a saludarlos, sin celebrar el Jubileo de la Misericordia con ustedes", les dijo. "Hoy, junto a us