¿Quién teme a la evaluación?

Fueron iluminadoras las palabras de Sylvia Schmelkes, consejera presidente del INEE, al decir que un diálogo entre autoridades y maestros disidentes sería posible siempre y cuando se dirigiera a mejorar, y no a derogar la reforma educativa. Ha habido, dijo, una campaña de desinformación con fines de lucro en las filas mismas de la CNTE. Todavía más: es preocupante el relativo éxito de quienes propagan infundios entre los docentes y entre los padres de familia. Hay padres que, al carecer de información, creen que, en efecto, las autoridades buscan "suprimir la educación pública", "que las familias serán quienes pagarán el salario de los docentes" o que "los libros de texto dejarán de ser gratuitos". La escala de chismes y engaños que han servido para sustentar la protesta magisterial es enorme y su efecto es deplorable. La inseguridad y el temor ha cundido entre ciertas esferas de maestros. La piedra angular de los temores la constituye la evaluación docente: los adversarios de la reforma propagan entre el m