La fundadora del grupo de Rastreadoras de El Fuerte, Mirna Nereyda Medina Quiñonez, reveló que, en fosas clandestinas, los seis colectivos de búsqueda que se han formado en Sinaloa han recuperado los cuerpos de 200 personas; más de la mitad han sido identificados gracias a la genética forense y entregados a sus familias. Mencionó que su activismo no la enorgullece y que lo desempeña con miedo, pero que es necesario extraer cuerpos de las tumbas clandestinas e identificarlos. Admitió que los organismos ciudadanos suplen el vacío de la autoridad en cuanto a la búsqueda de personas desaparecidas, pero su hallazgo en fosas clandestinas no cierra los expedientes, por el contrario, abren uno nuevo: el del homicidio doloso y sepultura clandestina. Señaló que el mayor número de restos óseos y cuerpos en estado de descomposición se han descubierto en la zona norte del estado; de un total de 122, la Fiscalía General del estado ya identificó a 105 víctimas de la violencia. Medina Quiñonez contó que, con restos de costil
Rastreadoras recuperan 200 cuerpos de fosas
La fundadora del grupo de Rastreadoras de El Fuerte, Mirna Nereyda Medina Quiñonez, reveló que, en fosas clandestinas, los seis colectivos de búsqueda que se han formado en Sinaloa han recuperado los cuerpos de 200 personas; más de la mitad han sido identificados gracias a la genética forense y entregados a sus familias. Mencionó que su activismo no la enorgullece y que lo desempeña con miedo, pero que es necesario extraer cuerpos de las tumbas clandestinas e identificarlos. Admitió que los organismos ciudadanos suplen el vacío de la autoridad en cuanto a la búsqueda de personas desaparecidas, pero su hallazgo en fosas clandestinas no cierra los expedientes, por el contrario, abren uno nuevo: el del homicidio doloso y sepultura clandestina. Señaló que el mayor número de restos óseos y cuerpos en estado de descomposición se han descubierto en la zona norte del estado; de un total de 122, la Fiscalía General del estado ya identificó a 105 víctimas de la violencia. Medina Quiñonez contó que, con restos de costil