Razones de vida, sinrazones de muerte

En el siglo XXI hay mujeres que siguen siendo quemadas vivas. ¿Cómo puede alguien atreverse a hacerlo? ¿Qué nivel de crueldad se debe llevar en las entrañas? El modus operandi de tirarles ácido con la intención de desfigurar su rostro, de lesionarlas, de matarlas, lleva años. Una sobreviviente de esta mecánica es María Elena Ríos, la saxofonista oaxaqueña que, en plena Guelaguetza, levantó la pancarta que decía "Oaxaca Feminicida". La fuerza pública fue tras ella. ¿Cómo se atreve a romper la tregua pactada entra la fiesta y el horror diario? Elena lleva un largo y tortuoso camino de búsqueda de justicia. Movida por la rabia y la perseverancia ha logrado ir empujando cada paso de quienes debieron reaccionar y cumplir el mandato constitucional de ser expeditos. La Fiscalía ha sido más un obstáculo a vencer que una instancia que acompaña. En Zapopan las amenazas a Luz Raquel decían: "Te voy a quemar viva". La denuncia no fue suficiente para sentirse protegida, para que la Fiscalía tuviera su "pulso de vida", p