Redes sociales, ¿juego de niñas?

Millones de niñas viven diario experiencias nada festivas: aprenden a evaluarse frente a una pantalla. En vez de descubrirse con curiosidad, muchas comienzan a mirarse con juicio. En lugar de crecer libres, lo hacen comparándose. Por eso es urgente visibilizar esta arista de la infancia, porque la realidad es que hoy la autoestima infantil “se juega” también en el entorno digital. No se está hablando de una preocupación exagerada ni de nostalgia adulta frente a nuevas tecnologías. Se habla de evidencia. Documentos internos de Meta generados en 2021 revelaron que una de cada tres niñas con problemas de imagen corporal afirmó que Instagram empeora su malestar. La propia empresa conocía el impacto. Sabía que para una parte de sus usuarias menores de edad la plataforma no solo entretiene: erosiona. Cuando una compañía identifica daño emocional en niñas y aun así mantiene el modelo de negocio, la discusión deja de ser tecnológica y se vuelve ética. La infancia es el momento en que se construyen los cimientos del