Reformismo sin reforma: el sistema electoral a prueba

En política, tras los grandes acuerdos, proyectos o iniciativas, el diablo se esconde en los detalles. Así, el oficialismo ha emprendido una amplia reforma electoral sin, de hecho, promoverla. Desde el año pasado se han anticipado una serie de propuestas de reforma constitucional, de las cuales sólo conocemos el texto de una: la reforma energética. De las otras dos, la de la Guardia Nacional y la electoral, sólo los posibles contornos que podrían tener por los pocos detalles que ha dado a conocer el titular del Ejecutivo. Sin embargo, el oficialismo lleva un trecho recorrido en su pretensión de reformar "de a poco" la legislación electoral, sin presentar propiamente una iniciativa de reforma constitucional. Esta estrategia tiene como base la aprobación de iniciativas que no necesitan de una mayoría calificada en las cámaras del Congreso de la Unión. Para ejemplo, bastan las dos iniciativas con proyecto de decreto que la mayoría aprobó la semana pasada en el Senado de la República. Una que busca, en el fondo,