Regular las redes sociales no basta

La intención puede parecer razonable: impedir que circulen mensajes que llamen directamente a la violencia. Sin embargo, colocar la regulación de las redes sociales en el centro de la respuesta sería equivocar el diagnóstico. Eliminar publicaciones no reducirá, por sí solo, las muertes que se registran todos los días ni desactivará las causas que alimentan la violencia. Los contenidos pueden amplificar el problema, pero no lo originan. Confundir la representación de la violencia con sus causas es, una vez más, querer tapar el sol con un dedo. Exigir a las plataformas que detecten y retiren llamados directos a la violencia puede ser necesario, sobre todo cuando existe un riesgo inmediato. Pero esa obligación debe evaluarse como una herramienta de contención, no como una política capaz de sustituir la prevención social, educativa y comunitaria. La violencia que alcanza a niñas, niños y jóvenes no nació en TikTok, Facebook ni en ninguna otra plataforma. Se alimenta de factores como entornos familiares y comuni