La semana pasada llegó a su fin una de las más cortas y desafortunadas gestiones diplomáticas que yo recuerde. Tras apenas siete meses, que a algunos parecieron eternos, el embajador de México en EU, Miguel Basáñez, fue relevado de su cargo. De poco le sirvieron sus credenciales académicas, sus conocimientos en el mundo de las encuestas, los estudios de opinión pública y su cercanía con el Presidente de la República. Basáñez no supo traducir sus aptitudes en un buen desempeño, tal vez porque no entendió correctamente su función, tal vez porque se sintió con las libertades que dan el cubículo y el aula, tal vez porque pensó que la cercanía con Los Pinos le daba carta blanca para "iniciativas", como la de anunciar un fondo y un programa que sólo él conocía (o imaginaba) para fomentar que mexicanos en EU obtuvieran la nacionalidad estadounidense, y hasta una conferencia en Londres en la que expresó su admiración por Margarita Zavala y su deseo de que sea exitosa en su búsqueda de la candidatura a la Presidencia
Relevo hacia EU
La semana pasada llegó a su fin una de las más cortas y desafortunadas gestiones diplomáticas que yo recuerde. Tras apenas siete meses, que a algunos parecieron eternos, el embajador de México en EU, Miguel Basáñez, fue relevado de su cargo. De poco le sirvieron sus credenciales académicas, sus conocimientos en el mundo de las encuestas, los estudios de opinión pública y su cercanía con el Presidente de la República. Basáñez no supo traducir sus aptitudes en un buen desempeño, tal vez porque no entendió correctamente su función, tal vez porque se sintió con las libertades que dan el cubículo y el aula, tal vez porque pensó que la cercanía con Los Pinos le daba carta blanca para "iniciativas", como la de anunciar un fondo y un programa que sólo él conocía (o imaginaba) para fomentar que mexicanos en EU obtuvieran la nacionalidad estadounidense, y hasta una conferencia en Londres en la que expresó su admiración por Margarita Zavala y su deseo de que sea exitosa en su búsqueda de la candidatura a la Presidencia