Retorno mental

Entre 2010 y 2015 regresaron casi 450 mil mexicanos y mexicanas desde Estados Unidos, algunos de forma voluntaria, otros como producto de una deportación. Es bien sabido que durante su gobierno, Obama deportó a más migrantes indocumentados que cualquier administración. Sin embargo, tuvo que llegar la retórica de Trump para que la conversación pública empiece a considerar las implicaciones del retorno de nuestros connacionales. La experiencia del retorno es extremadamente complicada para quien la vive. Casi todos entran al país en estado de shock, a veces sin un peso en el bolsillo, habiendo dejado familia, hijos e hijas menores de edad, propiedades y vidas enteras. Las dificultades comienzan desde el primer día de su internación al país, para identificarse y poder ejercer su ciudadanía. "Fuimos indocumentados allá y somos indocumentados cuando regresamos", decía hace unos días Ana López, vocera de la agrupación Deportados en la Lucha. En efecto: los llegados de primer momento no reciben siquiera un documento