Revancha de la naturaleza

Hace 100 años, ocurrió la pandemia más devastadora de la historia: la influenza española que, de acuerdo con la OMS, mató a más de 100 millones de personas entre 1918 y 1919. Este brote pandémico fue un fenómeno recurrente, pero las condiciones creadas por la cruenta Primera Guerra Mundial provocaron que tuviera dispersión y letalidad nunca vistas. Aunque no ha vuelto a ocurrir una catástrofe similar, sí se registran pandemias cíclicas: malaria, dengue, cólera, difteria, fiebre amarilla, VIH-SIDA, Zika, Ébola, gripe aviar y porcina (como la AH1N1 que afectó a México en 2009), etc. Una de sus causas es el cambio climático: la OMS señala que además de la devastación causada por la propia alteración del clima, fomenta la propagación de enfermedades transmisibles, prolonga la temporada de transmisión y amplía su distribución geográfica. El Global Health Forum añade que, como dicho calentamiento se traduce en enfermedades, hambrunas y desastres naturales, se afecta a 325 millones de personas, de las cuales mueren