Ruta sensata

En apenas unos días de este mes, tenemos a España al borde de un desgarramiento mayúsculo; EU sacudido por la matanza de Las Vegas y polarizado por la visita de Donald Trump a Puerto Rico; el conflicto con Corea del Norte con la mecha cada vez más corta; La Habana y Washington en pleno congelamiento; mientras que Alemania, ancla europea, entra al que será un largo túnel de introspección tras la frágil victoria de Angela Merkel y el despegue de los neofascistas. Concentrándonos en la crisis constitucional española y el riesgo de escisión de Cataluña, que amenazan a Europa y su visión de coexistencia e integración supranacional y regional. El modelo español de transición a la democracia y de flexibilidad para con sus diferentes regiones, que tan bien funcionó durante décadas, muestra un acelerado desgaste. No sólo por la crisis de los partidos y la irrupción "ciudadana" en los círculos tradicionales del poder, sino también —y tal vez principalmente— porque los liderazgos institucionales en Madrid y en Barcelona