Salario mínimo: un empujón

Hace unos días, la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) anunció que el salario mínimo diario aumentaba de 80 a 88.3 (10.4%). Con eso concluyó un largo periodo (20 años) durante el cual la Comisión no decretaba un aumento que más que compensara por inflación y, por tanto, incidiera, en principio, sobre la estructura salarial. Esto es, sobre los salarios relativos. El aumento se dio luego de un prologando debate, durante el cual las posiciones políticas predominaron. Con este aumento concluye un periodo de más de tres décadas durante el cual la política económica no incluía medidas de lo que en la literatura se denomina "política de ingresos", esto es, la relación de las remuneraciones más bajas y las más altas, así como entre sueldos y salarios con otro tipo de ingresos, por ejemplo el de los campesinos, sea en un contexto de precios de mercado o de "garantía". Es un cambio bienvenido, sobre todo porque durante 20 años, los aumentos de los salarios nominales se rezagaron respecto a la inflación y,