Los cascos, anaranjados, amarillos, blancos o plateados, se volvieron parte del paisaje cotidiano de la capital mexicana. Los portan miles de personas en busca de colaborar con los trabajos de búsqueda de vidas, remoción de escombros o colecta de víveres para los damnificados por el sismo del 19 de septiembre. Elementos del Ejército, de la Marina y Policía Federal, así como Bomberos, Cruz Roja, y cientos de voluntarios, hombres y mujeres, jóvenes y adultos, han estado desde el martes que se registró el temblor colaborando y organizando, hombro con hombro, las tareas más urgentes. Pero todo es en forma ordenada, como en las inmediaciones de Álvaro Obregón 286, donde los voluntarios como Rodrigo preguntaban al oficial encargado de resguardar la zona: "¿Dónde me formó para ayudar?". Mientras que en el bar Niuyorquina, en la colonia Condesa, la barra dejó de despachar cervezas o tragos, y sus meseros y cocineros preparan al ritmo de reggae, emparedados que saldrán a repartir también entren la gente de la zona, lo
Sale a flote solidaridad de mexicanos y el mundo
Los cascos, anaranjados, amarillos, blancos o plateados, se volvieron parte del paisaje cotidiano de la capital mexicana. Los portan miles de personas en busca de colaborar con los trabajos de búsqueda de vidas, remoción de escombros o colecta de víveres para los damnificados por el sismo del 19 de septiembre. Elementos del Ejército, de la Marina y Policía Federal, así como Bomberos, Cruz Roja, y cientos de voluntarios, hombres y mujeres, jóvenes y adultos, han estado desde el martes que se registró el temblor colaborando y organizando, hombro con hombro, las tareas más urgentes. Pero todo es en forma ordenada, como en las inmediaciones de Álvaro Obregón 286, donde los voluntarios como Rodrigo preguntaban al oficial encargado de resguardar la zona: "¿Dónde me formó para ayudar?". Mientras que en el bar Niuyorquina, en la colonia Condesa, la barra dejó de despachar cervezas o tragos, y sus meseros y cocineros preparan al ritmo de reggae, emparedados que saldrán a repartir también entren la gente de la zona, lo