La Iglesia católica dijo que a 100 días del asesinato de los padres jesuitas en la comunidad de Cerocahui, Chihuahua, tienen la obligación de seguir abriendo las puertas de sus templos para acoger y consolar. Resaltan que se sienten llamados a hablar fuerte, a unir y a dialogar, así como a orar con insistencia por la justicia y la paz. En la editorial del semanario católico "Desde la Fe", recordaron que el 28 de septiembre se cumplen 100 días del asesinato de Pedro Palma y de los sacerdotes jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora; mencionaron que la muerte de los padres se ha transformado en un reclamo de justicia y paz. "Se siente amenazante sobre nosotros la losa de la impunidad y la condena al olvido; pero la muerte de los justos nunca puede ser sellada por esa losa, porque su muerte siempre se transforma en reclamo de justicia y fermento de paz, porque sus vidas no se pueden olvidar,l", resaltaron. Recordaron que sus cuerpos fueron sustraídos para correr la suerte de tantos desaparecer y que a los pocos dí
Seguirán abriendo puertas para acoger y consolar
La Iglesia católica dijo que a 100 días del asesinato de los padres jesuitas en la comunidad de Cerocahui, Chihuahua, tienen la obligación de seguir abriendo las puertas de sus templos para acoger y consolar. Resaltan que se sienten llamados a hablar fuerte, a unir y a dialogar, así como a orar con insistencia por la justicia y la paz. En la editorial del semanario católico "Desde la Fe", recordaron que el 28 de septiembre se cumplen 100 días del asesinato de Pedro Palma y de los sacerdotes jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora; mencionaron que la muerte de los padres se ha transformado en un reclamo de justicia y paz. "Se siente amenazante sobre nosotros la losa de la impunidad y la condena al olvido; pero la muerte de los justos nunca puede ser sellada por esa losa, porque su muerte siempre se transforma en reclamo de justicia y fermento de paz, porque sus vidas no se pueden olvidar,l", resaltaron. Recordaron que sus cuerpos fueron sustraídos para correr la suerte de tantos desaparecer y que a los pocos dí