Segunda vuelta

La democracia representativa es la adecuación a las modernas sociedades de masas en la toma de decisiones públicas; procede elegir a quien tomará decisiones en nuestro nombre, lo que se traduce en una oligarquía; unos cuantos toman las decisiones públicas. Pero existe siempre el riesgo de que esa minoría tome decisiones a partir de sus respectivos intereses por encima de los de sus representados (en franco abuso de poder). Ese peligro puede atenuarse en alguna medida dando a los ciudadanos ciertos mecanismos para sancionar a quienes hagan mal uso del poder, o muestren mal desempeño: la alternancia entre partidos y la reelección que puede premiar o castigar personalmente al legislador o gobernante en cuestión. Debe haber también mecanismos institucionales para penalizar legalmente el abuso de poder. Pero tales instrumentos no en todos lados funcionan bien. Puede ser que los encargados de llamar a cuentas a los abusivos no lo hagan para así también tener ellos mismos la oportunidad de corromperse sin riesgo de