Siria, Estado fallido

Según las categorías occidentales, un Estado fallido es aquel cuyo gobierno es incapaz de proporcionar a sus habitantes tres componentes básicos: integridad de su territorio, seguridad pública y niveles mínimos de bienestar. Si estos son los criterios básicos, en este tablero Bashar al-Asad hace tiempo que perdió el juego. Las fronteras de Siria están penetradas por todos los flancos; difícilmente se puede encontrar un país más inseguro y de los 22 millones de habitantes que había en Siria hace cinco años, 300 mil han perdido la vida, al menos tres millones están en el exilio, seis millones han sido desplazados de sus hogares y por lo menos 1.5 millones de civiles se encuentran atrapados en los frentes de guerra. En cualquier país democrático por mucho menos de lo que ha sucedido en Siria el gobierno ya estaría fuera. Pero en política las sumas no son siempre aritméticas y por ello al-Asad sigue en el juego. Sin embargo, el heredero de la dinastía el-Asad ya no es señor en su tierra. Es sólo un jugador entre