Solidaridad

Después de los trágicos terremotos del pasado 7 y 19 de septiembre, en medio del caos, el estupor y la desgracia, entre gritos y escombros surge un México orgulloso y unido, con verdaderos héroes anónimos, solidarios con sus hermanos: ¡la juventud! colocándolo en el centro del escenario, sin recurrir a la exageración o hipérbole, afirmo que son dignos de encomio, porque no buscan ningún reconocimiento ni aplausos, ni menos protagonismo mediático, lo único que quieren es solidarizarse ante la tragedia, calladamente se convirtieron otra vez, en el héroe, lanzando su ejemplo a la nación y al mundo entero: un ejemplo de unidad, a la dignidad. Juventud que no se dobla, ni se quiebra, mucho menos se arrodillan ante nadie. A lado de esta juventud surgen otros actores, los soldados del Ejército Mexicano y la Marina, que son la gran fuerza de México, guardianes de la soberanía, las instituciones, el orden constitucional y también la protección solidaria del pueblo del cual provienen, en casos de calamidades. Nuestras