Brasil vivió ayer una jornada dramática con la suspensión de Dilma Rousseff como mandataria y su salida, a pie, del palacio presidencial, mientras que Michel Temer asumió la jefatura del Estado y anunció los nombres de sus ministros. Rousseff, apartada del poder horas antes por decisión del Senado de iniciar un juicio político contra ella, compareció ante la prensa en el Palacio del Planalto, de donde salió a pie y prometiendo "lucha" para volver al poder, mientras era arropada por cientos de simpatizantes. "Puedo haber cometido errores, pero no cometí crímenes", dijo la mandataria, acompañada por su gabinete, por diputados, senadores y por el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva quien, sin embargo, se mantuvo en un calculado segundo plano durante todo el evento. "Estoy siendo juzgada injustamente por haber hecho lo que la ley me autorizaba hacer", dijo Rousseff. Admitió sufrir "el dolor innombrable de la injusticia", y prometió que "jamás desistiré de luchar". "Ya sufrí el dolor invisible de la tortura y a
Suspenden de presidencia a Rousseff
Brasil vivió ayer una jornada dramática con la suspensión de Dilma Rousseff como mandataria y su salida, a pie, del palacio presidencial, mientras que Michel Temer asumió la jefatura del Estado y anunció los nombres de sus ministros. Rousseff, apartada del poder horas antes por decisión del Senado de iniciar un juicio político contra ella, compareció ante la prensa en el Palacio del Planalto, de donde salió a pie y prometiendo "lucha" para volver al poder, mientras era arropada por cientos de simpatizantes. "Puedo haber cometido errores, pero no cometí crímenes", dijo la mandataria, acompañada por su gabinete, por diputados, senadores y por el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva quien, sin embargo, se mantuvo en un calculado segundo plano durante todo el evento. "Estoy siendo juzgada injustamente por haber hecho lo que la ley me autorizaba hacer", dijo Rousseff. Admitió sufrir "el dolor innombrable de la injusticia", y prometió que "jamás desistiré de luchar". "Ya sufrí el dolor invisible de la tortura y a