Tal vez, la paz

Más de medio siglo ha durado un conflicto que llegó a ser una guerra civil. Más de 250 mil muertos, más de siete millones de desplazados. Escuadrones paramilitares que en su barbarie eclipsaron a los de Centroamérica. El horror de una nación que se vio dividida, desmembrada, por momentos al borde del colapso institucional. Que vio cómo sus mismos dirigentes, los encargados de preservar el orden constitucional, las leyes y la decencia se volvían partícipes de la barbarie. Y un movimiento insurgente que también traicionó sus orígenes y sus ideales no sólo al aliarse con el narco, sino al recurrir a ataques contra la población civil y a la macabra y lucrativa práctica del secuestro. La historia de las FARC suena terriblemente conocida para muchos en Latinoamérica. Un sistema político nominalmente democrático, con alternancia entre dos grandes partidos y que, sin embargo, no era plenamente representativo, o al menos no para un muy numeroso sector de la población que vivía en la doble marginación de la pobreza y l