Templo a Juan Diego sigue en obra negra

Basura, muros descarapelados y vigas sosteniendo la fachada principal, es como luce el Santuario de San Juan Diego, a 15 años de la canonización de este personaje. El 31 de julio de 2002, durante la visita del entonces papa Juan Pablo II, se canonizó a Juan Diego de Cuauhtlatoatzin, convirtiéndose así en el primer santo indígena. Sin embargo, 15 años después, el santuario dedicado a él continúa en obra negra. La figura de San Juan Diego juega un papel central en la devoción guadalupana, ya que según la tradición católica, entre el 9 y 12 de diciembre, la Virgen de Guadalupe se le apareció cuatro veces a Juan Diego en el cerro del Tepeyac, lo que dio origen al culto de esta figura. En un recorrido realizado por El Universal, se observó el descuido en el que permanece el templo, ubicado sobre Insurgentes Norte y avenida Montevideo. La fachada principal con dos cúpulas y muros a los costados es la única construcción; el resto de esa obra está sin terminar. Únicamente se observan los cimientos y la estructura con