Trabajadores excluidos

La corrupción y los excesos de Carlos Romero Deschamps, Elba Esther Gordillo o Víctor Flores Morales han llevado a que los mexicanos asocien a los sindicatos con abuso, extorsión, delincuencia organizada, o pistolerismo. Se movilizan los sindicatos independientes: sectores de maestros, trabajadores universitarios, telefonistas, jornaleros agrícolas, sí, pero la abrumadora mayoría de los trabajadores son rehenes del sindicalismo simulado y carecen de voz en la vida pública. Con raras excepciones, la tasa de sindicalización ha bajado a nivel global, y además de carecer de una representación gremial vigorosa, los trabajadores están en la orfandad política, son un proletariado sin cabeza. Los dirigentes de los partidos de izquierda están más interesados en reproducirse a sí mismos que en defender los derechos de los trabajadores. El corporativismo sindical y político cierra la pinza con la represión salarial. Se apuesta a la competitividad vía bajos salarios y no por la calificación de la fuerza de trabajo. En 19