Tribunal sin culpa

¿Por qué ocho jueces de una Corte Constitucional tienen la última palabra para decidir cuestiones fundamentales en una sociedad democrática? La pregunta es un clásico de la teoría constitucional y encierra lo que los estudiosos llaman "dificultad contramayoritaria". En las últimas décadas se han vertido ríos de tinta para analizar la tensión que aqueja a las democracias cuando los jueces constitucionales le corrigen la plana a los legisladores. De ahí que sea tan importante garantizar la legitimidad de los primeros. En estos días atestiguamos un proceso que ha puesto en vilo la legitimidad del Tribunal Electoral y que podría terminar raspando la legitimidad de la Suprema Corte. La culpa la tienen los legisladores y el presidente de la República. Vale la pena el recuento de los hechos y de los daños. Todo iba bien de cara a la renovación de la Sala Superior del Tribunal Electoral. Entre ciento cuarenta y un candidatos que se inscribieron, después de un largo y complejo proceso, el Senado de la República eligió