Una elección histórica

Nadie puede ni debe regatear el contundente triunfo de Claudia Sheinbaum en las urnas. Fue demoledor y, para muchos, totalmente inesperado. Se presenció un tsunami complementado por los resultados en Ciudad de México, Yucatán, Veracruz, Morelos, Puebla; diversas alcaldías y, sobre todo, porque Morena y sus aliados habrían conseguido, prácticamente, contar con mayoría calificada en el Congreso de la Unión. La candidata ganadora, empero, no recibió un cheque en blanco. Al gobierno se le vigila, no se le aplaude. Ciertamente se está ante una elección histórica por tratarse de la primera mujer que ocupará el cargo de Presidenta de la República y, también, por ser la persona que ha obtenido más votos para ese mandato en la historia de México. Los ríos de gente que se observaron en las calles, haciendo largas filas para poder emitir su sufragio, no parecen corresponder al mediocre porcentaje de participación ciudadana, apenas superior al 60 por ciento del padrón electoral. Imperdonable que, a estas alturas, tan