Universidades: ¿nada más una de dos?

Salgamos de la trampa. La discusión pública acerca de los diversos problemas que tenemos en el país no será útil sin eludir la estructura común de los intercambios. Es polar: o todo es de un modo, o se trata de todo lo contrario. Alguien dijo: "en las crisis, no hay matices". Lo contrario: es justo en las crisis donde es crucial debatir sin caer en generalizaciones absolutas, so pena de perder la oportunidad de establecer una comunicación fértil. Aunque resulte incómoda para ambos bandos, pues lo que esperan es una definición por A o por B sin más argumento que la adhesión a secas —¿con melón o con sandía?— el esfuerzo por evitar juicios sumarios es imprescindible. Tan torpe es declarar que a todas las universidades les caracteriza estar controladas por mafias, como aseverar que son instituciones ajenas a las tensiones del poder y la conformación de grupos que acaparan recursos de forma inadecuada. Afirmar que las relaciones y condiciones laborales se agotan en la existencia de un sector privilegiado, monolí