Todo movimiento tiene historia. El de Twitter es una modalidad muy viva que compite con el periodismo digital. El primer Twttr (nombre original de Twitter) viajó por la biosfera en 2006. A partir de entonces la red social ha crecido, no sin mesura se debe decir: quienes la utilizan viven con ella, en ella, y en ocasiones por ella. Es un medio, a la vez vital y opresor, interesante y necesario: informa y desinforma, forma y deforma, siembra y destruye. Interpretar la veracidad o falsedad del mensaje depende del usuario: "dime con quién andas y te diré quién eres", es un proverbio casi tan viejo como la Biblia; "dime quiénes son tus tuiteadores favoritos y te diré cuáles son tus inquietudes y cuáles son tus debilidades y torpezas". Una de las magias de esta y otras redes sociales radica en las figuras de los tuiteadores: grandes académicos, inmensos hacedores de fake news, promotores "de todo", artistas, narcotraficantes, profesores universitarios, trumpsianos, periodistas, millennials e incontables y nefastos
Universo Twitter
Todo movimiento tiene historia. El de Twitter es una modalidad muy viva que compite con el periodismo digital. El primer Twttr (nombre original de Twitter) viajó por la biosfera en 2006. A partir de entonces la red social ha crecido, no sin mesura se debe decir: quienes la utilizan viven con ella, en ella, y en ocasiones por ella. Es un medio, a la vez vital y opresor, interesante y necesario: informa y desinforma, forma y deforma, siembra y destruye. Interpretar la veracidad o falsedad del mensaje depende del usuario: "dime con quién andas y te diré quién eres", es un proverbio casi tan viejo como la Biblia; "dime quiénes son tus tuiteadores favoritos y te diré cuáles son tus inquietudes y cuáles son tus debilidades y torpezas". Una de las magias de esta y otras redes sociales radica en las figuras de los tuiteadores: grandes académicos, inmensos hacedores de fake news, promotores "de todo", artistas, narcotraficantes, profesores universitarios, trumpsianos, periodistas, millennials e incontables y nefastos