¿Vacunar a migrantes?, el dilema en América Latina

"Imagínese lo que estaríamos viviendo: tendríamos un llamamiento a la estampida, a que todo el mundo cruce la frontera para pedir que lo vacunen". Con esta frase, el presidente colombiano Iván Duque justificó el 22 de diciembre su decisión de excluir a los migrantes irregulares venezolanos en Colombia de la vacunación contra el Covid-19, en una medida por la que se le acusó de genocida y xenófobo. La alerta presidencial fue contundente: sin papeles, sin vacuna. Si la política de Duque se aplicara al resto de América Latina y el Caribe, centenares de miles de seres humanos quedarían sin inmunizarse. La política de los gobiernos del área sobre inocular a irregulares todavía es confusa o indefinida. "Por supuesto que no", dijo Duque el 22 de diciembre a Blu Radio, de Bogotá, al preguntársele si se incorporaría a venezolanos irregulares. Al reafirmar que la preferencia será para colombianos y personas con doble nacionalidad (como la de Colombia), reafirmó que se excluirá a los irregulares porque, de lo contrario,