Ven estallido social por "totoabagate"

A las orillas del golfo de Santa Clara el viento sopla furioso. Los susurros se sincronizan con la voz de Martín Lucio Monroy, de 62 años, líder del Comité de Pescadores Tradicionales. Mientras camina descalzo se encuentra una jaiba muerta. La levanta de una tenaza. "¡Así nos quiere dejar el Gobierno Federal a costa de la vaquita marina!", acusa. Desde la veda temporal de dos años, decretada en abril de 2015 por el presidente Peña Nieto, los habitantes y sus negocios están en "jaque" porque dependen de la pesca de totoaba y vaquita marina para vivir. Algunos de ellos empezaron a ser atraídos por el narco o el crimen organizado, pues "la veda aumentó la ilegalidad", refirió. Aunque el Gobierno Federal destinó mil 80 millones de pesos como parte del Programa de Compensación para la Conservación de la Vaquita Marina durante dos años (especie afectada por las redes agalleras con las que se captura la totoaba, un pez cuya vejiga cuesta más que un kilogramo de cocaína), la tasa del cetáceo mexicano disminuyó en 54%