Violencia desplaza a comunidad trans a Estados Unidos

Cuando Luciana llegó a su departamento supo que la violencia, la misma que ha obligado a muchísimas mujeres transgénero a escapar, la había alcanzado. Apenas unos días atrás policías municipales la detuvieron injustamente mientras caminaba; días después, desconocidos irrumpieron en su hogar y negocio y robaron, no solo lo que construyó durante ocho años, también se llevaron su vehículo y aniquilaron su confianza. Ella, junto a otras más de 70 personas trans, cruzó a Estados Unidos y dejó atrás su vida en la frontera. Allí inició su proceso para recibir asilo. Prácticamente a diario, desde hace dos meses, miembros de la comunidad transgénero son recibidos por el gobierno estadounidense. Huyen del odio que apenas las deja sobrevivir. Para quienes se quedan, es estar en pie de guerra para obligar a la sociedad a reconocer sus derechos. El éxodo "Nunca antes habíamos visto tantas mujeres irse", narra Susana Barrales, directora de Casa Trans, una organización y albergue para esa comunidad. "¡Mira esto!", dice mie