Voto femenino: una democracia paritaria exige igualdad

Conmemorar 73 años del reconocimiento constitucional del derecho de las mujeres mexicanas a votar y ser electas es mucho más que recordar una fecha histórica. Es honrar la lucha de quienes abrieron camino y garantizar que ninguna mujer tenga que volver a luchar por derechos que ya hemos ganado. Desde 1953, esa conquista fue resultado de décadas de organización participación de las mexicanas por la plena obtención de sus derechos de ciudadanía. Mucho antes de aquel reconocimiento nacional, Rosa Torre González abrió camino al convertirse, en 1923, en la primera mexicana en ocupar un cargo público de elección popular, como regidora del Ayuntamiento de Mérida, Yucatán. Su historia recuerda que los avances democráticos comienzan, muchas veces, con quienes se atreven a desafiar los límites de su época. Desde entonces, con esa conquista puede medirse en nombres y en cifras: desde Aurora Jiménez de Palacios, primera diputada federal en 1954, más de mil 600 diputadas y 445 senadoras han llegado al Congreso, que hoy es